Los límites de la traducción automática

El uso de la traducción automática puede parecerte muy apropiado para conocer el significado del contenido de un sitio web, pero ¿es recomendable para traducir tu propuesta en Internet de forma correcta?

¿Cuáles son los límites de la traducción automática?

Antes de determinarlos, deberías conocer cómo funciona este tipo de programas que comenzó siendo un mero diccionario y que ahora parece tener la capacidad de traducir frases o expresiones completas.

Si te fijas, la mayoría de estas herramientas incluso ofrece la posibilidad de mejorar la traducción o de enviar tu opinión. Es decir, hasta sus propios creadores entienden que no siempre resulta posible obtener una traducción eficaz y real de los términos correspondientes.

Parece lógico deducir que la traducción es una labor que ha de realizar un ser humano y no una máquina. La automática se limita a traducir primero palabra por palabra y posteriormente las frases, pero no tiene la capacidad necesaria para detectar la ironía, el doble sentido u otros matices deducibles de la lectura del texto a traducir.

Es decir, su uso puede ser muy eficaz para conocer cómo se dice una palabra concreta, pero no para afrontar un trabajo de traducción de calidad del que dependa el futuro de tu negocio.

¿Cómo perjudica la traducción automática a un sitio web?

Es imprescindible tener en cuenta que el futuro de un sitio web depende, directamente, de su posicionamiento en los buscadores. Si una persona se muestra interesada en lo que haces, pero observa que la traducción que ofreces de tu sitio web en su lengua nativa es incorrecta, no tardará en apostar por otra opción. Además, el uso de este tipo de traducción te perjudica de dos formas distintas.

Con la extensión en el navegador de la persona interesada

Esta extensión se puede activar al encontrarse un sitio en una lengua distinta a la seleccionada durante su instalación. Su uso tiene dos consecuencias de distinto efecto:

· El usuario ha tenido que usarla porque no incluyes una traducción de tu sitio web en la lengua nativa de tu cliente potencial (lo que afecta directamente a tu competitividad).

· El usuario no tiene en cuenta los errores porque sabe que se trata de una traducción automática de la que no eres responsable.

En ambos casos, se vulnera uno de los pilares básicos del neuromarketing que indica que una persona necesita encontrar el contenido que busca en tu sitio web en menos de 10 segundos o escogerá otro lugar para informarse.

¿Cuál es la mejor alternativa a este tipo de traducción?

Apostar por un servicio de traducciones personalizado que tenga la capacidad de captar el mensaje que quieres trasmitir, de amoldarse al lenguaje de tu clientela potencial y de conocer los detalles culturales del país de destino. 

La traducción automática ha de usarse más como un recurso elemental para salir del paso, pero nunca como una opción real a la hora de traducir un sitio web. Solo los mejores profesionales tienen la capacidad necesaria para alcanzar el objetivo de aumentar los niveles de conversión y los beneficios correspondientes.

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