Errores de traducción en publicidad que arruinaron la campaña

Cada pieza de publicidad es consecuencia de un minucioso trabajo multidepartamental en el que cada detalle importa. Su repercusión mediática es, además, sobresaliente. Por ello, la traducción de publicidad exige máximo rigor, precisión y una absoluta adecuación a los mensajes.

Un error de traducción en campañas publicitarias suele generar graves perjuicios económicos y en la imagen de la marca.

Por eso, si precisas una agencia de traducciones para tus contenidos comerciales o de marketing, no te arriesgues: acude siempre a los profesionales más cualificados y experimentados.

Fíjate en estos errores de bulto en la historia de la traducción publicitaria, que tuvieron consecuencias catastróficas para los implicados.

Grandes errores en la traducción de campañas publicitarias

A continuación, te presentamos 4 pifias reales que hablan por sí solas.

El cadáver de Ford

Cuando esta marca norteamericana de automóviles quiso adentrarse en el mercado belga con sus productos, decidió con buen criterio mercadológico posicionar sus coches como sinónimo de calidad.

El eslogan que escogieron fue «Cada coche tiene una carrocería de gran calidad». Sin embargo, el nefasto traductor lo tradujo al belga como: «Cada coche tiene un cadáver de alta calidad». Glub, aquí huele a muerto… ¡Menudo fallo imperdonable!

La resurrección de Pepsi

Seguimos con los cadáveres. Porque queremos informarte de lo que le ocurrió en los años 90 al segundo comercializador de refrescos de cola del planeta cuando lanzó su campaña Come alive with Pepsi. Su traducción sería algo así como «Reanímese con Pepsi».

El caso es que el traductor para el mercado asiático no debía de tener mucha experiencia ni tino. Optó por traducir el encabezado de esa publicidad con la frase: «Pepsi traerá a tus antepasados de vuelta de entre los muertos». Una pésima frase, incluso para titular una película de zombis de bajo presupuesto. ¡Imagínate para animar a tomar Pepsi Cola!

Las esclavas de Mango

También las empresas españolas hemos tropezado alguna vez con esta piedra de las malas traducciones publicitarias. En 2013, Mango decidió lanzar en Francia sus pulseras de estilo esclava, muy populares en nuestro país.

Y optó por traducir su denominación literalmente, sin ser conscientes de que esa acepción de la palabra esclava como un tipo de pulsera no se utiliza entre los francoparlantes. En consecuencia, nadie entendió por qué se bautizaron esos adornos aludiendo a las personas privadas de libertad por estar subyugadas por otras.

KFC entre los dedos

Los juegos de palabras y las frases hechas son habituales en el lenguaje publicitario. Pero los carga el diablo cuando se trata de traducirlos a idiomas diferentes. Si no que se lo digan a Kentucky Fried Chicken: en 1987 invirtió muchísimo dinero en una campaña publicitaria de lanzamiento en China

El eslogan que eligió fue Finger licking good, que traduciríamos en español como «Para chuparse los dedos». Sin embargo, en el mercado chino se interpretó como «Cómete tus dedos», bastante inapropiado para animar a degustar el pollo frito. ¿No crees?

Visto lo visto, encarga tus trabajos de traducción de publicidad solo a profesionales con experiencia si quieres evitarte estos líos. Llámanos, somos los traductores que precisas.

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