¿Qué implica la traducción técnica en el sector de la construcción?

¿Qué implica la traducción técnica en el sector de la construcción?

En construcción, traducir es asegurarse de que una especificación se entiende igual en el estudio, en la licitación y en la obra. Por eso, los servicios de traducción para arquitectura y construcción implican precisión terminológica, coherencia entre documentos y control de cambios para evitar interpretaciones distintas de un mismo requisito.

Precisión que afecta a seguridad, costes y plazos

La traducción técnica convive con textos que se usan para decidir y para ejecutar: memorias, pliegos, mediciones, fichas de producto, manuales de instalación, informes de ensayo, actas y anexos contractuales. Aquí, la ambigüedad no se queda en el papel, una tolerancia mal expresada o una instrucción confusa puede traducirse en retrabajo, pedidos incorrectos o discusiones sobre qué estaba realmente incluido.

En construcción, normalmente se traducen dos tipos de cosas y no persiguen exactamente lo mismo. Por un lado, la traducción profesional de arquitectura se centra en el diseño: que el vocabulario y las referencias del proyecto arquitectónico (planos, memorias, detalles, especificaciones) se entiendan igual en el idioma de destino, sin cambiar matices. Por otro, la traducción profesional de construcción está más pegada a la obra: instrucciones de montaje, procedimientos, seguridad, fichas de materiales y criterios para comprobar que algo está bien ejecutado. Dicho de forma simple: una explica “qué se ha diseñado y con qué requisitos”; la otra ayuda a “cómo se monta y cómo se valida en obra”.

Cómo se trabaja para que el texto técnico sea consistente

Una traducción técnica fiable se apoya en proceso. Primero se define qué documentos mandan y cuál es la versión válida (en construcción los cambios son constantes). Después se prepara un glosario: materiales, sistemas, abreviaturas, partidas, nomenclatura de planos y equivalencias aceptadas por el cliente. Ese glosario es lo que evita que un mismo elemento aparezca con nombres distintos a lo largo del dossier.

A partir de ahí, se controla la coherencia de cifras, símbolos, unidades y referencias normativas; también el formato, porque muchas confusiones nacen de tablas, notas o leyendas mal resueltas. Tras la traducción, la revisión no se queda en lo lingüístico: comprueba consistencia terminológica, claridad y ausencia de dobles sentidos. En proyectos con BIM o documentación repetitiva, memorias de traducción y guías de estilo ayudan a que todas las entregas mantengan una coherencia.

Con este enfoque, la traducción profesional de arquitectura y la traducción profesional de construcción persiguen lo mismo: que el proyecto arquitectónico sea comprensible y ejecutable sin depender del idioma. Y cuando se plantea así, los servicios de traducción para arquitectura y construcción no añaden interpretaciones: mantienen el contenido estable, pero accesible para todos los equipos.

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