Si un documento expedido en Portugal se va a usar en España, la traducción oficial de documentos portugueses debe hacerse conforme a los requisitos que marque el trámite. No basta con que esté bien traducido: también tiene que tener validez oficial. En España, esa validez la aportan las traducciones certificadas por un traductor jurado habilitado.
Cuándo hace falta una traducción oficial
No todos los documentos portugueses necesitan siempre traducción oficial para presentarse en España. En algunos documentos públicos, como los certificados de nacimiento o matrimonio, la normativa de la Unión Europea permite evitar la traducción jurada si el documento va acompañado de un formulario estándar multilingüe expedido por la autoridad competente. Aun así, en muchos trámites concretos la administración española puede exigir una traducción oficial, por lo que conviene comprobarlo antes de presentar la documentación.
Quién puede hacerla para que tenga validez
Aquí está la clave. En España, las traducciones con carácter oficial son las certificadas por la Oficina de Interpretación de Lenguas, las realizadas por un traductor jurado con título otorgado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, o las emitidas en determinados supuestos por representaciones diplomáticas u oficinas consulares. Además, el profesional habilitado debe certificar la fidelidad y exactitud de la traducción con su firma y sello, y acompañar la copia del original.
Esto es importante porque muchas traducciones profesionales de portugués pueden estar impecablemente hechas desde el punto de vista lingüístico y, aun así, no servir para un trámite oficial si no llevan esa certificación. Por eso, cuando el documento va a presentarse ante una administración española, contar con una agencia de traducción de textos en portugués puede ayudar a gestionar el proceso de traducción de forma más ágil, ordenada y profesional.
Qué revisar antes de encargarla
Antes de pedir la traducción oficial de documentos portugueses, hay tres comprobaciones que ahorran muchos problemas. La primera es confirmar si el organismo receptor exige traducción jurada. La segunda, ver si el documento entra en alguno de los supuestos de la UE en los que puede usarse un formulario multilingüe. Y la tercera, revisar si además hace falta apostilla o legalización, porque en muchos procedimientos administrativos en España los documentos públicos extranjeros deben presentarse traducidos al castellano y, salvo que exista una exención, también debidamente legalizados o apostillados.
El error más habitual
El error más habitual no suele estar en el idioma, sino en cómo se prepara la documentación para presentarla. Muchas veces se encarga una traducción portugués a español correcta, pero no la que realmente exige el organismo correspondiente. Por eso, antes de enviar un documento portugués en España, conviene revisar si basta con una traducción simple o si hace falta una traducción oficial de documentos portugueses. Ahí es donde una buena revisión previa puede evitar retrasos, requerimientos y trámites innecesarios. En estos casos, contar con una agencia de traducción de textos en portugués permite disponer de una traducción profesional, clara y adaptada al tipo de documento.



