Las peores traducciones de los traductores automáticos

Hoy en día y con motivo de la globalización, la importancia de tener un texto bien traducido y correctamente redactado queda más patente que nunca. ¿Por qué motivo? Vivimos en la era de Internet, una época en la que cualquier información colgada en la red puede llegar a miles de millones de habitantes de todo el planeta, y, por consiguiente, miles de millones de clientes potenciales.

Sin embargo, todo este público no hablará la misma lengua que la oficial de tu negocio y, por ello, es fundamental que tu tienda en línea (no solo la descripción de productos sino también la letra pequeña para tenerlo siempre todo bien atado) esté al alcance de un mayor público posible. Para ello, será necesario traducir todo el contenido a la lengua de dichos clientes potenciales. Pero, ¡ojo con los traductores automáticos! Puede jugar tantas malas pasadas que incluso llegan a buscarle la ruina a ciertos negocios…

¿Creéis que exageramos? Os invitamos a echarle un vistazo a unos cuantos ejemplos.

Antes de irnos a casos más flagrantes, hemos decidido hacer una prueba con nuestro adorado Google Translate, uno de los traductores automáticos más utilizados de hoy en día (muy a nuestro pesar). Como veréis, hemos introducido un «He eats, shoots and leaves» («Entra, dispara y se va» en inglés) y, como resultado, Google nos sugiere un bucólico «Come, brota y deja». Esto nos da una ligera idea de lo mal que puede ir tu negocio si lo pones en manos de San Google.

Bien, seguimos con otro ejemplo bastante sonado, que es el de una carta de un restaurante.

Tal y como podréis comprobar, un traductor automático no consigue distinguir entre un sustantivo y un verbo. En este caso, transformó un «vino servido en botella» en «una persona que vino en una botella», una sutil diferencia de contexto que lo cambia todo.

Siguiendo en el ámbito gastronómico, no nos resistimos a elegir esta imagen de una carne hecha al punto. Está claro que una traducción literal, propia de los traductores automáticos, no es en absoluto una idea acertada si pretendemos que nuestra clientela anglófona entienda lo que queremos transmitir.

Tampoco hemos podido resistirnos a seleccionar esta imagen, en la que «morve» en francés significa  «moco». No queremos imaginarnos la cara de los comensales francófonos al leer la carta…

Ya entrando en materia comercial, queremos resaltar esta imagen de —ni más ni menos— McDonald’s, en donde se pretende que el mismo mensaje esté traducido a diferentes idiomas. Sin embargo, tal y como podemos comprobar, el texto en inglés hace referencia a una llamada y no a una visita, como ocurre en el resto de los idiomas.

Otro punto en el que podríamos explayarnos es el de los manuales y etiquetas de productos. Las imágenes no necesitan explicaciones de ninguna clase, así que os dejamos que os deleitéis con semejantes burradas.

 

 

Estos no son más que una ínfima muestra de lo que puede pasar si no confías tus traducciones a unos profesionales. Además, estamos seguros de que tú también has presenciado alguna «incoherencia lingüística», así que te animamos a que la compartas en el apartado de los comentarios. 😉

 

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