La traducción automática resta valor a tu negocio

Una agencia de traducción es la mejor protección para la credibilidad de tu negocio si trabajas en varios idiomas. Quien crea que puede ofrecer un servicio de calidad recurriendo a traducciones automáticas es que no sabe cómo funcionan estos sistemas. Vamos a ponerte unos ejemplos para que veas hasta qué punto es arriesgado utilizar los servicios de traducción automáticos.

Errores que evita una empresa de traducción

El lenguaje escrito es un código en el que cada significante tiene un significado. Si juntamos cuatro letras en un orden determinado, podemos escribir, por ejemplo, «mesa». Nuestro cerebro conoce el código y sabe que esas cuatro palabras así dispuestas representan un mueble con patas sobre el que se puede apoyar algo. Si leemos «tabla», sabemos que es una pieza de madera plana más larga que ancha.

Ahora haz una prueba en el traductor de Google. Escribe «tabla» y busca su traducción en inglés: table. Prueba ahora con mesa: table. Y si escribimos «la mesa de tablas»: the table of tables. ¿Te imaginas lo que puede llegar a hacer con un texto importante?

Además de no entender esa diferencia, las traducciones automáticas son literales y se guían por parecidos razonables. ¿Qué significa esto? Que te puedes encontrar un hotel que te ofrezca «muchas amenidades» en tu habitación.

¿Acaso van a organizar una fiesta en tu cuarto? ¿Un espectáculo de fuegos artificiales sobre tu cama? No, lo que sucede es que han traducido el anglicismo amenities por algo que se escribe similar en español. Pero la traducción correcta no es «amenidades», sino «artículos de acogida» o servicios que hacen la estancia más cómoda: comodidades. La diferencia es importante, y casos similares hay cientos.

Los géneros son otro caso destacable. «El coche» en español es masculino, pero es la voiture (femenino) en francés y das Auto (neutro) en alemán. Por eso hay quien traduce «la coche» o «lo coche».

La diversidad del español complica las cosas

No hace falta irnos a otros idiomas, los riesgos de trasladar literalmente un texto en español de América al de España, o viceversa, también son reales. Hay muchas palabras iguales con significados diferentes, lo que obliga a adaptar el escrito a la modalidad del lector. Otros vocablos se usan en unos países y no en otros.

Por ejemplo, un verbo muy utilizado en Argentina y Uruguay es «bancar». Si un lector español lee «te banco lo que dices» puede no entenderlo porque ese verbo no se usa en España. La frase significa «te respaldo» o «te apoyo», pero un traductor automático no detecta estos matices. Por lo que, si traduce esa frase al inglés, puede causar un estropicio porque cambiará «banco» de «bancar» por bank de «entidad bancaria».

Estas son solo algunas muestras de la importancia de contar con los profesionales de una agencia de traducción y por las que no convendría fiarse de las traducciones automáticas. Este tipo de recursos pueden ser útiles para conocer el significado de alguna palabra aislada, pero no se les puede confiar un texto largo. Así que si trabajas con varios idiomas, lo mejor es que encargues tus textos a una empresa de traducción seria para evitar sorpresas y amenidades imprevistas.

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