¿Cuál es el proceso de traducción de un software?

Los servicios de traducción deben adaptarse a los diferentes sectores en los que trabajan, ya que cada uno de ellos presenta unas necesidades propias. Un ejemplo es el sector del software. Aunque los programas muy técnicos no siempre se traducen, lo cierto es que solemos disfrutar de nuestras aplicaciones favoritas en nuestro propio idioma. ¿Cómo se traduce un software? ¿Cuáles son las ventajas de hacerlo?

 

1. Se inicia el proceso con una agencia de traducción

Lo primero es organizar el trabajo. Durante esta primera fase, la agencia de traducción se pondrá en contacto con la de distribución para seleccionar y preparar el material que se precisa traducir.

En numerosas ocasiones, hay que priorizar piezas del programa y se va traduciendo por módulos en las sucesivas actualizaciones. En otras, tan solo hay que verificar la actualización y traducir el texto que se haya introducido. Por este motivo, la selección de material es fundamental a la hora de determinar el flujo de trabajo y la duración del proyecto.

Durante esta fase, también habrá que seleccionar las directrices de registro y estilo en caso de haberlas, por lo que conviene crear una guía de estilo y un glosario técnico. Si es necesario, se crearán varias guías, ya que la traducción íntegra de un programa puede incluir:

– Plantillas de front end o interfaz de usuario.

– Manuales técnicos.

– Acuerdos de uso o licencias.

 

¿Se traducen siempre estos documentos?

No siempre es necesario que la traducción incluya todos estos elementos. Muchas empresas dejan sin traducir la documentación técnica o partes del programa.

Sin embargo, la legislación europea requiere que las condiciones generales de contratación se redacten en idiomas oficiales. Además, la traducción del software revierte en una mejora de la usabilidad y las ventas.

 

2. Traducción

Una vez cribado el material y elaboradas las directrices que deben guiar al equipo, se inicia la traducción propiamente dicha. Se suele emplear un software de traducción asistida, que ayuda al traductor profesional a liberarse de cierta carga de trabajo.

Esta traducción se debe revisar posteriormente. En general, se encarga un traductor nativo con el fin de asegurarse de que se han captado todos los matices que requería el texto. En caso de que el trabajo se haya realizado en equipo, se añadirá una fase de consolidación, cuyo objetivo es dotar al proyecto de unidad y coherencia.

 

3. Verificación

Las fases de revisión y consolidación no dan por concluido el proyecto. En general, la traducción como un todo tendrá que soportar uno o varios controles de calidad. Por tanto, lo más frecuente será que se lleven a cabo todavía algunos retoques en el texto antes de devolverlo a la distribuidora del software.

Una vez que la agencia de traducción esté satisfecha con el resultado de su trabajo, lo remitirá a la distribuidora. Hay que tener en cuenta que la distribuidora del software todavía podría solicitar alguna modificación sobre el producto.

En definitiva, adaptar un programa informático al idioma de todos sus posibles usuarios es un proceso largo, compuesto de varios pasos. Por eso, si quieres obtener un resultado óptimo y capaz de competir en el mercado, lo mejor es contratar los servicios de traducción de una agencia con experiencia en el sector.

 

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